domingo


Cuando la suerte que es grela, fayando y fayando te largue parao;
cuando estés bien en la vía, sin rumbo, desesperao;
cuando no tengas ni fe, ni yerba de ayer secándose al sol;
cuando rajés los tamangos buscando ese mango que te haga morfar...
la indiferencia del mundo -que es sordo y es mudo- recién sentirás.

Verás que todo es mentira, verás que nada es amor, que al mundo nada le importa... ¡Yira!... ¡Yira!...
Aunque te quiebre la vida, aunque te muerda un dolor, no esperes nunca una ayuda, ni una mano, ni un favor.


Solo la primera parte de un tango conocido que siempre le di la razón... me da el pie para algunas preguntas que me hice hace un rato. ¿Cual es el límite de la felicidad? me pregunto al escuchar este tango. Es lógico pedir calma. Es lógico que en la mas negra oscuridad no sepamos para donde pisar ¿A donde hay que correr cuando lo peor nos invade? ¿Se quedaran los pocos sostenedores del muro de nuestros lamentos? ¿O se iran como cuando el humo se acaba? Depende siempre depende del pasar de la vida. Nos vivimos engañando a nosotros mismos. A veces hasta creyendo en milagros. Deseamos, por comodidad, conocer lo que pasará. Deseamos conocer cómo desatar los nudos antes que ellos se transformen en tales ¿Será que como buenos seres humanos, todos odiamos esa idea de que todo se nos arruine y por eso corremos no importa si el problema es nuestro de aquel o de aquella o de ellos? ¿Será que al fin y al cabo, no podemos tolerar que algo se nos descarrile en el mundo perfecto del cual nos refugiamos día a día, bajo ese techito que creemos que, tambaleando quizás, se puede sostener? ¿Que tenemos que SER cuando ese techo se nos caiga? ¿Que tenemos que hacer cuando ese techo esté en el piso? Bajo esta situación se pide calma. Entendamos que no es posible tener al mundo entre las manos. Siempre algo se nos va a escapar. No se puede reducir algo tan grande. Y menos se puede pretender que el mundo feliz entre en nuestras manos mientras sostengamos al mundo real. Es una tendencia que nos consume porque cae rendida hacia una bella felicidad del "techito que no se caerá". ¿Y si se cae?... Y... ahi es cuando también tendemos a pensar que lo tenemos controlado. Una felicidad próxima, reclama volverlo a su orígen, y otra felicidad más futura reclamaría originarlo otra vez ¿se entiende?: ¿Juntar pedazos y rearmarlo? ¿O a otra cosa mariposa? Las dos felicidades, estarán asustadas. Es que el miedo mientras el mundo yire y tire va a entrar de prepo a ese mundo perfecto, sin golpear. Y se convierte en otra puerta por cruzar que tendremos que atravesar.

2 comentarios:

Gabriel dijo...

El mundo entre las manos, me hizo acordar cuando tenía 12 años y le saque a mi tío(como hacía siempre) un cassette con cnciones de Almendra.

El se fue hace poquito pero esas cosas, la indfancia, la música.. Quedan para toda la vida. Gracias!

Bar dijo...

de nada, gracias a vos por comentar algo! se cae a pedazos este blog!