domingo

De chiquitos nos enseñan a pararnos. Nos enseñan a confiar. Nos enseñan valores de chiquitos. A cuidar lo que tenemos. A prendernos de un objeto y hacerlo sagrado. A agradecer y a pedir perdón como algo primordial. También a diferenciar lo hermoso y lo horrible. Pero nadie nos enseña cómo crecer. Cada persona crece por sí sola y por su cuenta. De chiquitos somos libres hasta en eso. Libres en la elección de tomar causas, de tomar consecuencias, de tomar joyas, de tomar lo mejor, lo peor, etc. para llegar a "crecer". Me parece que todo el tiempo crecemos. Pero hablo de "nuestra esencia", de la conformación de ella de acuerdo a todos los golpes que sufrimos desde cuando nos enseñaron a pararnos. Nos comportamos como elegimos comportarnos. Nos hacemos bien como elegimos hacernos bien, preguntándonos qué hay detrás, qué adelante, esquivando o tropezando. Aunque siempre con nosotros llevamos las raíces. Fuimos libres al elegir espontáneamente qué tomamos de cada lagrima que cae, de cada consejo, de cada grito de cada situación que nos toca vivir. Y hoy en muchas noches, como para variar, que nos toca "decidir" actuamos bajo reflejo de nuestra esencia, y de todo lo que reúne ella. Por eso es que mientras pienso en esa esencia, digo que el por qué de cada paso que doy para vernos felices, es la respuesta de todo lo que soy.




Y siempre una canción lo resume todo:

No hay comentarios.: