Mirá todo lo que creciste. Mirá lo que aprendiste. Que bien que te expresabas. Que bueno que encontraste este hueco digital donde narrar, donde significar, donde vomitar algo que te pasaba. Simplemente, donde poner en palabras, imágenes y videos las puertas que cruzabas.
Te cuento que te siguieron rompiendo el corazón. Y si. Hay cosas que no pudieron cambiar. Quizás tendrías que haber venido por acá mucho antes a sacar conclusiones. Que odisea viviste con tu primer amor querida. De ahí saliste "revolucionaria". Divina forma de duelar. Actualmente esa energía la ponés en proyectos colectivos también. Hay cosas que no pudieron cambiar. Y me encanta en la mina que te convertiste. No te imaginas por todas las cosas que pasaste.
Ahora tenés muchas más herramientas, más que una canción: hay amigas, hay una biblioteca que creció (y ahora le llamo marco teórico a la filosofía que estaba en la base de tu pensamiento adolescente), hay espacios de escucha y actividades donde te encontrás. Con el peso del mundo jugas. A veces a dominar, limitar, equilibrar. En definitiva es hacerlo parte de vos.
El peso pesa, el peso de ser-hacer.
Leía que cuando tenías tan solo 15 años te definías con muchos adjetivos. Me preocupé ¿así nos veíamos? Eras hiriente con vos misma eh. Somos hirientes con nosotras mismas. Nos decimos cada cosa...
Pero también percibí al leerte que sabías dónde estabas parada y, principalmente, hacia donde querías ir. Quizás eso hoy nos hace ser fuertes aún cuando de afuera osan molestar nuestra calma. Tener un horizonte. Un mar de la Lucila a dónde encontrar respuesta como brújula inmensa, aún cuando la cultura digital quiera interponerse para darnos la respuesta (nótese, es distinto dar que encontrar).
Recuerdo que escribías en el teclado de tu compu de escritorio. Tu casa es otra. Ahora el teclado es cincuenta veces más pequeño. El corazón sigue pidiendo cuidado. La fortaleza sigue generando anticuerpos de amor propio. Cuánto más grande, más necesario se me volvió el abrazo fraterno de quién quiere sin tapujos ni volteretas.
Felicitaciones por haber podido poner en palabras.
Deseo que sigas sembrando y cosechando frutos, que te empuje el motor de la iniciativa humana, el ánimo, la fuerza y el sentimiento hermoso de crear comunidad donde tus pies pisan.


