lunes
¿Qué tan poderoso es el método de la insinuación? ¿A dónde queres llegar? ¿Qué queres probar? Sembrador de verificar dudas. Gran recolector de sorpresas. Insinúas porque ya tenes un motivo pre-juzgado (esto quiere decir, que no se insinúa por casualidad) conformado por presentimientos, dudas y pequeños trozos de realidad, que queres y, obviamente necesitas para tu tranquilidad y equilibrio, verificar. Insinúas para que muerdan el anzuelo. Insinúas para evitar decir eso que sentís, insinúas y fingís. Volcas en el otro la confianza y la responsabilidad de una verdad. Por eso pienso que no hay objetividad, y que ésta es nula. Se trata de afirmar verbalmente una intención, dejarla entrever. Insinúas al mismo tiempo que, parafraseando al Indio Solari, dejas la luz prendida para dormir. Insinúas para escapar de los golpes, y del filo de un motivo doloroso. Porque te invade la inseguridad tan entrañada que también se te escapa por los bolsillos. Insinúas cuando no podes frenar, sabiendo que existe un abismo. Y desbordas. Mantener el orden, controlar las emociones y saber distinguir de tu cara y de tu sombra es otra puerta por cruzar.
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